LA RETINA

La retina es una capa de tejido sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo. Las imágenes pasan a través del cristalino enfocándose en la retina como si de una pantalla de cine se tratase. Finalmente la retina se encarga de convertir las imágenes en señales eléctricas y las envía por el nervio óptico al cerebro dando lugar a la percepción visual.
La mácula se sitúa en el centro de la retina. Su aspecto visual es el de una pequeña mancha de color amarillo, gracias a la mácula podemos percibir los detalles y el movimiento, además de distinguir las caras y desarrollar la actividad lectora.
La córnea y el cristalino se encargan de concentrar la luz sobre la retina, mientras que el nervio óptico capta las señales de luz y las envía al cerebro en forma de imágenes.

Existen dos tipos de degeneración macular:

  • Degeneración macular seca: El paciente nota la visión borrosa y la necesidad de usar más luz a la hora de leer. Este tipo de degeneración suele provocar la pérdida de agudeza visual de manera progresiva a lo largo de los años y puede acabar derivando en la degeneración húmeda que es sin duda la más grave

 

  • Degeneración macular húmeda: es menos frecuente que la anterior pero mucho más grave, ya que provoca la rápida pérdida de agudeza visual por lo general poco o nada reversible. Este tipo de degeneración se produce cuando los vasos sanguíneos empiezan a crecer debajo de la mácula de manera anómala. Son tremendamente frágiles y por ello gotean sangre que se va acumulando en la mácula y dañándola gravemente. Una sintomatología perceptible tiene lugar cuando el paciente percibe las líneas rectas torcidas u onduladas.

Tratamiento:
Desgraciadamente ninguno de los tratamientos supone una cura definitiva de la enfermedad pero el objetivo que se busca con ellos es demorar lo máximo posible el grado de deterioro visual o prevenir una pérdida adicional de la visión.
1.    Terapia fotodinámica: Se utiliza un fármaco llamado Verteporfin. La medicación se inyecta en el brazo. Después se procede a iluminar el ojo con una luz durante 90 segundos, esta luz activa el medicamento que a su vez destruye los nuevos vasos sanguíneos y da lugar a una mejoría o a un deterioro visual más lento. Como única medida de precaución el paciente debe abstenerse de exponer su piel o sus ojos directamente a la luz del sol o a luces artificiales durante los días siguientes al tratamiento.
2.    Tratamientos con antiangiogénicos: estos fármacos se utilizan para cerrar los vasos sanguíneos que pierden sangre sobre la mácula. Se inyectan en el ojo bajo el uso de anestesia tópica (gotas), el resultado perseguido es detener la pérdida de visión o incluso mejorar la misma.

En Oftalmos contamos con una amplia experiencia en el tratamiento tanto médico como quirúrgico de todas las enfermedades que afectan a la retina. Para ello contamos con la tecnología más avanzada y puntera que nos permite tratar con  personalizada precisión las diferentes patologías oculares que presenta cada paciente.
Esto nos abre nuevas vías para tratar con cirugía a aquellos pacientes a los que no les sirven los tratamientos convencionales, como es el caso de la retinopatía diabética (una complicación de la diabetes y una de las causas principales de la ceguera), la degeneración macular asociado a la edad (destrucción progresiva de la visión central y aguda que dificulta la lectura y la percepción de detalles) así como otro tipo de maculopatías (problemas en la mácula).

Para ello nos ayudamos de diagnósticos realizados con angiografía de fluorescencia y OCT 3D ( que nos permite observar dichas patologías en tres dimensiones).

Para todo el equipo de Oftalmos, lo primero es la salud de nuestro paciente

Carlos Palomino

Asesor Médico

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